martes, 24 de mayo de 2011

Juego de tronos

Enganchada es poco. Comienzo a plantearme mis gustos en lo que a tema audiovisual se refiere. Desde que me "tragué" las películas del Señor de los Anillos y me leí la trilogía completa, nada ha vuelto a ser como antes. A pesar de ello, quizás ahora valoro mucho más las series o filmes de ficción y fantasía. Y este ha sido un caso claro de ello.



Juego de tronos, una de las grandes apuestas de la HBO para este próximo año y que espera unas cotas de audiencia escandalosas, repite el modelo de creación de nuevos mundos, mitos y personajes anclados en una época ancestral. Junto con Spartacus, son las dos grandes apuestas norteamericanas de series para el 2011. ¿Y cuáles son los factores que llaman la atención de ella? Básicamente una dirección artística escandalosa (fruto de la parte de época o histórica en la que pretende basarse) y otro nuevo mundo creado al uso para desplegar todas las fantasías y ocurrencias con las que los guionistas quieran jugar e inventar.

El principal contenido de la historia -basada en los libros de la saga de Canción de Hielo y Fuego, escritos por George R. R. Martin- repite el mismo modelo que muchas otras: imperios y civilizaciones, con diferentes reyes al mando de los mismos, que luchan por conseguir nuevos territorios o por llegar a ser coronados como "Rey de reyes". Matrimonios de conveniencia,alianzas, conspiraciones, grandes familias y batallas se mezclan en esta serie, muy al estilo medieval. Sin embargo, un nuevo ingrediente surgido como de una mezcla entre Mordor y la película El Bosque completa su argumento: la amenaza de unos extraños seres ("the white walkers") que vuelven cada largo y crudo invierno -y lo de "largo" sin exagerar porque en esta creación, el invierno dura meses o incluso años-.

Ya lo veis, las series de época están de moda: Spartacus, Downton Abbey, Arriba y abajo, Águila Roja, 14 de abril: la República, Los pilares de la tierra, Los Tudor,Hispania, Los Borgia, Merlin... Y ahora, Juego de Tronos también se une a la lista aportando un genuino toque de misterio para completar y diferenciar esta nueva ficción de la larga lista de títulos históricos que triunfan en las pantallas de todo el mundo. ¿Alguien da más?

miércoles, 2 de marzo de 2011

Black Swan

Algo estrámbotica pero entretenida. Vamos...como todas las historias que tratan de personajes que se sumergen en la locura que los posee. No creo que con esto haya desvelado mucho pero, tratándose de una película que acaba de conseguir el Oscar a la mejor actriz (Natalie Portman) por su papelón en este filme, la pista de por dónde van mis tiros se puede seguir a la perfección.



Black Swan es una película que, para mi gusto, no cuenta con una historia novedosa o atractiva en sí misma. Parémonos a pensar cuántas narraciones y películas tratan sobre la búsqueda de la perfección, el alcanzar una meta cueste lo que cueste, o sobre las imperfecciones y desastres que una persona puede llegar a hacer cuando cae en las garras de la locura. Quizá no existan muchas películas sobre ballet, es cierto. Pero no es precisamente a eso a lo que me refería. En mi caso particular, a mitad de la película ya me imaginaba perfectamente el final (y por si queda alguna duda, acerté). Y eso es algo que me deja destrozada. Si acierto el final hasta YO misma, mal vamos...Y os preguntaréis por qué no paro de criticar la trama de este filme. Muy sencillo: porque la trama no es lo importante ni lo mejor de la película, sino su actriz protagonista.



Realmente es asombroso cómo Natalie Portman llegó a meterse en el papel de una bailarina que cada día que pasa se vuelve más neurótica por alcanzar la perfección. Y cómo esa constante presión personal no la deja escapar de sus miedos. Quiere dejar de ser una niña de mamá y no sabe cómo; quiere ser la mejor bailarina de la Royal Academy y parece que no lo consigue; quiere ser amada y deseada, pero los sueños confunden su realidad...Es decir, es una persona maniatada se mire por dónde se la mire, que sólo quiere acabar con todo lo que hasta ahora tiene para empezar de cero. Y de hecho, eso es precisamente de lo que trata la película.

Black Swan es una locura y una lucha por llegar a ser alguien que no se es, es meterte dentro de la piel de la protagonista siguiéndola en todo momento con una steadycam impresionante. Consigue dar miedo incluso, eso no lo voy a negar. Y más que susto diremos miedo psicológico: miedo de saber que una vida se está yendo por la borda y que nadie puede pararlo. Porque a veces sorprende darse cuenta de la fortaleza que alberga nuestra mente, tanto para bien como para mal. Eso es el Cisne Negro.