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miércoles, 19 de enero de 2011

También la lluvia

Hacía tiempo que no conseguía ver una película que me llevase a pensar, que me moviera a la acción y me dejase un buen saber de boca. Pero ayer También la lluvia lo consiguió. En la película, dos mundos completamente diferentes -como son la ficción y la realidad- se enfrentarán con sus fortalezas y debilidades, consiguiendo que más allá de distanciarse lleguen a fusionarse.



La ficción, abanderada por el equipo de rodaje de una película dirigida por Sebastián (Gael García Bernal), pondrá de manifiesto lo cruel y dura que puede llegar a ser una profesión donde muchas veces cuenta más lo superficial y material que la propia persona y sus circunstancias personales. Por su parte, el contrapunto a esta situación vendrá dado por los extras y figurantes bolivianos de la película que, pese a las necesidades que viven, llegarán a mantener una continua lucha por defender sus derechos y sus convicciones morales antes que cualquier otra cosa.


Desde mi punto de vista, cabe resaltar el magnífico personaje del productor Costa (Luis Tosar) que con su cambio de tipo "duro y sin escrúpulos" (como se piensa que son muchos profesionales de este ámbito) a una persona "con corazón" consigue conmover al público y crear un personaje completo y entero que acaba ganándose a los espectadores. También es reseñable la lucha de la familia boliviana protagonista de la película y autora del cambio en la revolución social y personal que acontece durante el filme, así como la aportación de todo el equipo artístico "ficticio" que, con sus opiniones y miedos, subrayan esa triste situación de la colonización que aún en el año 2000 parece no haber quedado resuelta.

En definitiva, También la lluvia consiguió hacerme salir del cine con una sonrisa. Consiguió hacerme ver que el terrible cambio que supuso la colonización de Cristóbal Colón para los nativos de aquellas tierras sigue ocurriendo a día de hoy aunque de forma distinta, bajo la atenta mirada de "altos cargos". Y también -por qué no decirlo- me hizo percatarme de lo materialista y orgullosa que pueda llegar a ser la profesión del productor cinematográfico -a la cual quiero dedicarme-. Menos mal que al final del filme primó el sentido común antes que el éxito de esta factoría de ficción...

Merecida nominación al Oscar. Salí de la sala con una nueva lección aprendida y con la sensación de que no quedaba nada por recoger, todo estaba atado. Fue una película de esas que, como las califico yo, te hacen sentir "mejor persona".