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jueves, 13 de enero de 2011

Balada triste de espectadora

Segunda afición: el cine, como no podía ser de otro modo estudiando Comunicación Audiovisual. Y motivo de la narración: desencanto por la valoración del cine español.

Hace tan sólo unos días se hicieron públicas las nominaciones a los premios Goya del 2011, así como la triunfante y abrumadora victoria de Balada triste de trompeta frente a otros filmes del panorama nacional. Es entonces cuando leo aquellas categorías a las que opta el trabajo del afamado director Alex de la Iglesia: mejor dirección artística, maquillaje, fotografía, efectos especiales...¿película?, ¿guión original?...Y es entonces cuando mis cálculos no cuadran del todo.



Balada triste de trompeta fue inicialmente una película que, he de reconocerlo, llamó mi atención. Un filme sobre dos payasos que luchan por el amor de una atractiva trapecista en plena Guerra Civil es algo que no se ve todos los días. Realmente, el conjunto de situaciones, personajes y dramas que se mezclaban a priori en este trabajo me causaron unas ganas irrefrenables de ir al cine. Pero mis expectativas no se cumplieron tal y como yo esperaba. Es más: me causaron una profunda decepción.

Como espectadora con (espero) algo de conocimiento sobre este ámbito, abandoné la sala con la cabeza repleta de imágenes crudas y sangrientas, sexuales, asquerosas en algunas ocasiones...y con un final que no era capaz de dar respuesta a toda esta utilización de imágenes tipo "gore" que sigo sin comprender. Me faltó algo más en la historia que no fuese un amor o intento de posesión sexual enfermizo. Me faltó una protagonista con más personalidad que no jugase simplemente en los dos bandos según le convenía (y he de decir que esta es la conclusión que he sacado al final porque llegué a pensar que ella también estaba trastornada y tenía un problema de doble personalidad). Y, en definitiva, me falló un hilo conductor de la trama argumental y un buen final que la cerrase, para no llegar a una situación de desconcierto en la que no se sabe qué pinta la Guerra Civil de por medio en esta historia ni por qué la escena final nos deja en la misma situación que cuando comenzamos a ver la película.



Cierto es que Balada triste de trompeta tiene bien merecidos algunos de los premios a los que opta -eso no lo voy a negar-. Sobre todo, aquellos relacionados con la dirección artística, vestuario, maquillaje, fotografía...Impresionantes. Creo que hasta aquí coincido plenamente con la Academia. Sin embargo, no comparto la misma euforia que ellos al seleccionarla como mejor película y mejor guión original. Podríamos decir: "los gustos son muchos y variados". De acuerdo. En ese caso, guardaré silencio -también porque conozco de primera mano gente a la que le ha entusiasmado la película-. Pero no por ello quiero dejar de dar mi opinión. Y es que lo burdo, soez o "gore" puede tener cabida dependiendo de la temática de una película, pero no puede convertirse en lo único que mostrar al espectador cuando no es esa su finalidad.



Quizá esté siendo un poco crítica al respecto, pero soy universitaria, recién salida del horno. Y como nos suelen decir a todos los "recién llegados" al ámbito profesional, "creemos que vamos a cambiar el mundo". Yo no es que quiera cambiar el cine español ni mucho menos: hay que hacer películas para todos los gustos y personas. Pero, por ahora, quiero seguir soñando para que lo comercial y el valor de las buenas películas pueda llegar a mezclarse. Porque trabajos como la saga de El Padrino pocas veces llegan a realizarse, pero prefiero pensar que algún día la mayoría de las filmes apostarán por eso: por una calidad repleta de éxito.